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Poliedros
Mario
Marín
Enfoque
pedagógico:
Según
la teoría humanista de Karl Popper, la educación debe
ser un proceso orientado al desarrollo humano y a la transformación
social. Dicho proceso debe estar encaminado hacia la construcción
de una cultura de participación democrática, de investigación
científica y social, de conservación de los recursos
naturales y mejoramiento del medio ambiente, y hacia el establecimiento
de valores de solidaridad, paz y convivencia social. Para lograr
dicho objetivo se debe partir de un desarrollo humano integral en
el que se conjuguen aspectos cognitivos, afectivos, creativos, lúdicos,
políticos, comunicativos, éticos, laborales y de desarrollo
de la autonomía. Todos debemos pensar, entonces, en función
de un proyecto de nación.
El
estudio y la construcción de estructuras poliédricas
invita a la tolerancia y al logro de objetivos comunes partiendo
de la unidad; es una forma de colaborar para solucionar pacíficamente
los conflictos y hacer de éstos una oportunidad para crecer.
El ahondar en el asunto histórico y matemático que
gravita sobre los poliedros hace reconocer la importancia de lo
espiritual en el contexto de actividades que demanden relaciones
de participación grupal. La materialización en diseños
del concepto de los sólidos perfectos se plantea, entonces,
como una propuesta educativa. El respaldo histórico de grandes
hombres comprometidos con su estudio revela una y otra vez sus facultades
lúdicas al construirlos, así como su interés
estético, matemático, físico, químico,
cristalográfico, etc.
La
construcción de los sólidos regulares o perfectos
es una tarea dinámica que puede efectuarse en forma colectiva
o individual, permitiendo al estudiante materializar conceptos y
concretar ideas luego de someter al análisis el comportamiento
de varios materiales asociados de una manera particular. Con la
experiencia obtenida en el diseño de las maquetas se aprende
a ver qué está funcionando mal y se busca hacer las
modificaciones respectivas. Su construcción supone un conjunto
de relaciones e interacciones entre materiales, herramientas y personas;
estas relaciones implican amistades, alianzas y conflictos, que
deben contribuir a formar personalidades capaces de vivir y construir
formas de convivencia.
La
convivencia que se logra entre materiales o partes para obtener
un cuerpo esferoide y consistente, se puede asociar con la determinación
de los derechos, deberes y propósitos necesarios para construir
entre todos. Es dar a entender que un conjunto de principios y normas
debe ser construido por el conjunto de personas que lo van a cumplir
y proteger.
De
acuerdo con la adaptación observada entre las partes para
engranar un todo sería posible diseñar un proyecto
de vida personal que se refleje en la calidad de vida y en el conjunto
de actividades humanas que van desde las artísticas hasta
las ecológicas, las científicas, las deportivas, etc.
Además, de esta manera se vincula al estudioso con la historia
de la matemática de una forma indirecta y divertida; y más
que enseñar matemáticas, enseña a amar las
matemáticas, para que el interés en el tema sea posteriormente
autónomo. Cada experiencia de ensamble puede cargarse de
significados para aprender a diseñar y administrar en un
ambiente de convivencia y productividad.
Todo
contexto de enseñanza y aprendizaje requiere de una administración
para planear, disponer y organizar estable y sistemáticamente
los recursos y procesos económicos, institucionales, personales
y simbólicos, de forma que sirvan al fin propuesto. Administrar
quiere decir: servir. La gestión se ejercita al momento de
resolver los problemas que acarrea la construcción de los
poliedros, como son la consecución de los materiales y las
dificultades que plantean sus tamaños, formas y proporciones.
Lo anterior remite al reconocimiento de la falacia contenida en
la idea de que hay un camino único y a la aceptación
de la existencia de múltiples alternativas de solución
a los problemas. Esto genera un criterio de equidad frente a las
diferencias y crea una noción de respeto hacia el esfuerzo
y el trabajo en el uso del tiempo libre.
Además,
se puede recurrir, para el diseño y la construcción
de los poliedros regulares, al uso de materiales de desecho como
una propuesta pedagógica integral y económica. Esta
posibilidad de armar poliedros con materiales de desecho ofrece
la alternativa de crear la perfección a partir de "basura",
lo cual da a entender que el desorden que allí existe sólo
es aparente. Por otra parte, la utilización de este tipo
de materiales es práctica y económica.
La
construcción de poliedros es útil cuando se trata
de discernir problemas. Estos ensambles son prototipos tridimensionales
o maquetas que facilitan la comprensión de ideas complejas
como el átomo, la molécula, el enlace químico,
la cristalización, la geometría espacial, etc.
Diversas
moléculas poseen formas alusivas a los sólidos perfectos.
Por ejemplo, el cloroplatinato de potasio (K2PtCI6) posee disposición
octaédrica, el wolframio de aluminio (WAl12) posee forma
icosaédrica, el cloro hidratado (C12 7 2/3 H2O) posee forma
dodecaédrica. El cloruro de sodio o sal común (NaCI)
posee forma cuboctaédrica. Los fullerenos (C60) constituyen
la tercera forma de carbono puro (las otras dos son el diamante
y el grafito) y son moléculas redondas similares a los icosaedros
truncados.
Los
diseños de poliedros facilitan la comprensión de la
química del carbono por permitir elaborar maquetas de las
diversas moléculas en forma muy ágil y económica.
El carbono es un elemento tetravalente o tetraédrico, lo
que le permite efectuar cuatro enlaces; esta cualidad le da solidez
y firmeza estructural para armar moléculas largas, que hacen
viable la composición del material gen ético o ADN
(que está hecho de pentágonos y hexágonos).
Esta molécula permite codificar los biotipos o características
estructurales y funcionales de los seres vivos de acuerdo con las
condiciones planteadas por el medio ambiente. Una vez codificadas,
las características de los seres vivos se convierten en heredables,
con lo cual los procesos evolutivos tienden hacia mayores complejidades
adaptativas dentro de la selección natural. El carbono, como
elemento químico, actúa en contra de la entropía,
una tendencia al desorden que porta el universo desde un punto de
vista termodinámico.
También
se puede recurrir a las estrategias de diseño de poliedros
para actividades lúdicas como el arte, los deportes e incluso
la decoración de espacios. Es posible usar estos diseños
en arte porque hacen referencia al lenguaje del punto y la línea
frente al plano, como bien lo mencionan los artistas Kandinsky Vasili
(1866-1944) y Paul Klee (1897-1940). Por tanto, este saber es útil
para aplicarlo en pintura, escultura, coreografías o hasta
vestuarios de teatro. En los deportes es usual recurrir a balones,
pelotas, aros, ruedas o discos que portan la magia del número
pi.
Algunos
de los engranajes descritos encuentran aplicación en la construcción
y en la solución de problemas estructurales (como sería
por ejemplo construir un invernadero o un puente). La mayor parte
de estos diseños cuentan con la ventaja de poder desarmarse
y reutilizar los materiales para obtener nuevas formas.
Ejercitarse
en el arte de construir poliedros posibilita ver con más
claridad los arquetipos de crecimiento dinámico que subyacen
a los poliedros regulares. Podrían establecerse analogías
entre la fragilidad y el impacto producido por la ausencia de uno
o varios elementos de la estructura y la alteración del equilibrio
de los ecosistemas al desaparecer una o varias especies. Construir
poliedros incentivaría, entonces, el cuidado del medio ambiente
y la preservación de bienes de la comunidad porque, en la
práctica, se ve con claridad el concepto de fragilidad del
equilibrio tanto de la estructura social como del ecosistema. A
la vez, resulta fácil concebir, con el ensamblaje de los
poliedros, estructuras químicas desconocidas o dimensiones
particulares de la realidad que edifiquen otros posibles mundos
en el universo.
Efectuar
en grupo la construcción de diversos poliedros puede significar
no sólo una agudización de las facultades perceptivas
de los estudiantes para generar nuevas propuestas de diseño,
sino también un desarrollo personal, cuando se llega a comprender
lo que significa trabajar en interacción para construir cada
cuerpo. se puede experimentar cómo se logra el surgimiento
de una estructura gracias a un esfuerzo mancomunado ya una interacción
de materiales dispuestos y diseñados para el logro de un
sólido. A partir de allí puede gestarse la conciencia
de que tenemos, como personas, muchas maneras de engranarnos estructural
y funcionalmente para potenciar, complejizar y sensibilizar cada
vez más una experiencia de vida. Llegaremos a ser capaces
de aumentar nuestro campo visual ya la vez la capacidad de resolución
del mismo (o sea la capacidad de ver dos puntos separados o diferenciar
entre dos cosas) para crear nuevas ópticas o mecanismos de
percepción que tiendan a ampliar nuestra visión del
mundo.
Estas
actividades de construcción o ensamble permiten desarrollar
procesos de integración y disciplina que acaban desembocando
en el entendimiento de problemas de rigor matemático y en
la comprensión de arquetipos y proporciones. El concepto
de la funcionalidad de la red del conocimiento, de Michel Serres,
se evidencia en cada nudo, cada bucle, cada vértice, cada
arista, cada cara, cada eje. Se produce algo más complejo
gracias al entramado de las partes, se evidencia el imbricado rizoma
de sabiduría preexistente.
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