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Texto
guía de laboratorio de química orgánica
Aquilino
Yamil Aubad López, José Roberto López Osorio
1.2
Seguridad en los laboratorios de química orgánica
1.2.1 Reactivos químicos peligrosos
La siguiente tabla está destinada para consulta inmediata
de todos aquellos que trabajan con reactivos químicos. Se
resumen los riesgos involucrados y principalmente se indican las
mayores precauciones requeridas en el trabajo con reactivos químicos
peligrosos. Esta lista contiene las precauciones para que estas
sustancias se vuelvan seguras cuando sean usadas correctamente.
1.2.2
Normas mínimas de seguridad
El laboratorio no es un lugar peligroso, siempre y cuando se tengan
presentes las siguientes normas mínimas de seguridad
1. No fume o
coma mientras se realizan prácticas.
2. Conozca de antemano la localización y el uso de equipos
de extinción. Puede también sofocar cualquier principio
de incendio con un trapo húmedo.
3. Compruebe que el laboratorio tenga buenas ventilación
e iluminación y, además, rápido acceso al exterior,
por si ocurre alguna emergencia.
4. Las llaves de gas deben permanecer cerradas cuando no se requiera
su uso. Igualmente es necesario verificar lo anterior luego de haberlas
utilizado y al final de la práctica. No debe haber escape
de gas.
5. Compruebe cuidadosamente el rótulo de los frascos de reactivos
antes de utilizar su contenido.
6. Mantenga los reactivos de uso general en el puesto indicado,
sin llevarlos a los puestos individuales de trabajo.
7. Para oler un reactivo, no debe colocarse la nariz directamente
sobre la boca del frasco, sino que se debe mover la mano lentamente
sobre el mismo para arrastrar los vapores hacia la nariz.
8. Muchos de los solventes usados son inflamables. Los más
comunes son: metanol, etanol, acetona, éter de petróleo
y diclorometano. Los solventes deben mantenerse lejos de los mecheros
encendidos. El lugar más adecuado para manejarlos es bajo
la campana de extracción de vapores.
9. Otra clase de sustancias químicas tales como ácidos
de alta concentración (clorhídrico, sulfúrico,
acético, etc.) deben manejarse siempre bajo la campana de
extracción.
10. No debe tocar ni probar sustancia alguna, a menos que así
se le haya indicado expresamente.
11. No deben frotarse los ojos con las manos mientras se está
trabajando en el laboratorio. En lugar de ello, use un pañuelo
o cualquier otro material apropiado.
12. No use termómetros como agitadores. Utilice espátulas
limpias para recoger los reactivos sólidos. Limpie siempre
los goteros y las pipetas antes de succionar reactivos líquidos,
así evita contaminaciones.
13. Cuando se trabaje con venenos, líquidos corrosivos o
volátiles, y en general con cualquier líquido peligroso,
las pipetas no se deben llenar succionando con la boca. En estos
casos es necesario utilizar como succionador una pera de goma.
14. Al verter a los sumideros ciertos elementos, como ácidos,
bases concentradas y otras sustancias potencialmente peligrosas
y corrosivas, es necesario hacerlo con suficiente agua del grifo
para disminuir la concentración.
15. No arroje a los sumideros parafina, grasa, fósforos,
papeles, pedazos de vidrio o materiales insolubles.
16. Al calentar una sustancia en un tubo de ensayo, debe hacerse
primero suavemente, colocando el tubo ligeramente inclinado y cuidando
de no dirigir la boca del mismo hacia usted o sus vecinos.
17. Lleve a cabo solamente las experiencias señaladas y consultadas.
No realice mezclas de reactivos al azar, puede ser peligroso.
18. Cuando le caiga una sustancia sobre la piel, lávese inmediatamente
con agua. En caso de quemaduras o cualquier otro accidente, avise
inmediatamente al profesor o al técnico de laboratorio.
19. No deben dejarse el equipo ni el lugar de trabajo sucios, debido
a que pueden haber quedado residuos de reactivos cáusticos.
Por eso es recomendable dedicar los últimos minutos a la
limpieza. Por último, ponga el equipo utilizado en el lugar
del cual lo tomó.
20. Las partes calientes de los aparatos se deben coger con pinzas
o, si se tienen a su alcance, guantes de asbesto.
1.3 Manipulación
de muestras, reactivos y equipos
1. Para diluir
un ácido, debe verterlo lentamente sobre el agua, nunca al
contrario. Una vez usado, se debe lavar el frasco por fuera para
evitar contacto con la sustancia y posibles quemaduras. Los ácidos
suelen destruir rápidamente las etiquetas de papel, por lo
que resulta mejor proteger el rótulo con la mano y vaciar
el reactivo por el lado opuesto.
2. Los agentes oxidantes fuertes y los productos fácilmente
oxidables (agentes reductores) deben mezclarse con gran cuidado
y en cantidades pequeñas.
3. Nunca se debe añadir ácido nítrico a un
matraz que contenga alcohol o cualquier otro producto fácilmente
oxidable. La reacción entre ácido nítrico y
un agente reductor orgánico suele ser muy violenta e ir acompañada
de una explosión peligrosa.
4. El sodio metálico se usa cortado en trocitos. Para manipularlo,
deben usarse pinzas apropiadas. Las trazas de sodio se eliminan
utilizando alcohol (etanol o metanol).
5. Para cortar varillas de vidrio de pequeña sección,
se marcan con una lima triangular en el punto deseado, luego se
colocan los pulgares a ambos lados y se aprieta hacia adentro, doblándolo
ligeramente por los extremos y separándolo simultáneamente
del cuerpo. Cualquiera que sea el tamaño del tubo, se debe
tomar la precaución de proteger las manos con un trapo.
6. Los extremos de los tubos recién cortados se deben pulir
con la llama antes de usarse.
7. Siempre que haya que calentar líquidos o efectuar una
reacción exotérmica, se debe emplear vidrio resistente
al calor, por ejemplo, marca pyrex.
8. No se deben calentar nunca los recipientes de vidrio corriente,
ni los materiales volumétricos.
9. Para perforar los tapones de corcho o caucho, se sujetan firmemente
entre el índice y el pulgar y se apoyan sobre un trozo de
madera. El orificio se inicia por la parte más angosta y
se efectúa haciendo girar el perforador en una sola dirección.
El diámetro del agujero deberá ser compatible con
el tubo que se va a introducir, de tal modo que no haga falta un
esfuerzo excesivo para introducirlo, ni tampoco que quede flojo.
Se requiere un ajuste perfecto entre el tubo y el tapón.
10. La varilla se debe introducir en el orificio con un movimiento
de giro lento y aplicando una presión suave. La introducción
se facilita lubricando con agua o glicerina, tanto el tapón
como el tubo.
1.4 Primeros
auxilios
1. Cuando se
ha ingerido veneno se procederá inmediatamente a un examen
médico del intoxicado. Si se encuentra consciente y sin convulsiones,
se le administrará un emético, siempre que el veneno
no sea corrosivo. Cuando se conozca el veneno, se administrará
su correspondiente antídoto; en caso contrario, el antídoto
universal, que consiste en 15 gramos de una mezcla formada por dos
partes de carbón activado, una de óxido de magnesio
y una de ácido tánico, todo ello disuelto en medio
vaso de agua caliente. Cabe advertir que a veces el vómito
se induce en forma natural.
2. Cuando se presenten quemaduras con ácidos, las partes
afectadas deben lavarse inmediatamente con abundante agua. Si la
zona quemada es muy extensa, se quitan las ropas, que pueden estar
impregnadas de ácido, y se pone al paciente bajo la ducha.
Una vez lavadas las quemaduras, se aplica en ellas una solución
al 5% de bicarbonato de sodio, y a continuación un apósito
húmedo. Nunca deben aplicarse aceites o grasas. Para las
quemaduras con ácido fluorhídrico, es necesario lavar
la parte afectada primero con agua y luego con una solución
al 5% de bicarbonato de sodio. Finalmente se aplica una pasta a
base de glicerina y óxido de magnesio en polvo.
3. Para quemaduras con sustancias alcalinas, las partes afectadas
se deben lavar con abundante agua. A continuación se lavan
con una disolución de cloruro amónico al 5%, o bien
una solución al 2% de ácido acético o una saturada
de ácido bórico. Nunca deben aplicarse aceites o grasas.
4. Las quemaduras con fósforo no se deben cubrir con apósitos
aceitosos o grasos. Un buen tratamiento consiste en lavar las partes
afectadas con abundante agua, y luego aplicarles una solución
al 2% de sulfato cúprico. Otro tratamiento consiste en sumergir
en agua la parte afectada, para luego introducirla en una solución
de bicarbonato de sodio al 5%, después en otra de sulfato
cúprico al 2%, y finalmente lavar de nuevo las quemaduras
con la solución de bicarbonato de sodio al 5%.
5. Para quemaduras con fenol, se lava primero la zona afectada con
abundante agua, luego se le aplica una disolución de bicarbonato
de sodio al 5% y se cubre con un apósito húmedo.
6. Las quemaduras con bromo se lavan inmediatamente con gran cantidad
de agua, luego debe tratarse el área quemada con tiosulfato
de sodio o cubrirla con un apósito humedecido en esa misma
sustancia.
7. Para quemaduras con fuego, debe aplicarse en la zona afectada
una buena pomada, tal como el picrato de butesín.
8. No debe administrarse alcohol, a menos que lo recomiende expresamente
algún tratamiento.
Nunca dude en preguntar algo que le inquiete, al profesor o al técnico,
ellos le ayudarán en lo que usted necesite.
1.4.1
Botiquín básico de un laboratorio de química
orgánica
El contenido
de un botiquín para un laboratorio químico depende
en gran medida de las condiciones y características del sitio
donde aquél se encuentre. Se entiende que un laboratorio
ubicado en un lugar apartado puede requerir una dotación
más amplia que uno ubicado en un centro universitario relativamente
bien dotado de recursos médicos, en el corazón de
una gran ciudad y cerca de un centro hospitalario de primer nivel.
La lista siguiente contiene la dotación mínima que
deben tener los botiquines de los laboratorios químicos:
Algodón
hidrófilo, 500 g
Esparadrapo 5 ? 1,5, un rollo
Esparadrapo 5 ? 2,5, un rollo
Gasa esterilizada, dos cajas
Gasa esterilizada para vendaje, un rollo
Curitas, veinte unidades
Pinzas
Tijeras pequeñas
Linterna
Jabón bactericida líquido
Pomada sulfaplata para quemaduras
Leche de magnesia
Solución saturada de ácido bórico en
agua, 500 cm3
Solución saturada de bicarbonato de sodio, 500 cm3
El técnico
de cada laboratorio hará las restantes preparaciones que
específicamente se requieran, según los procedimientos
y los riesgos de cada práctica.
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